“Pedirle más a los hogares es un exceso”: economista entrega visión sobre crisis monetaria de nuestras comunas
Publicado en Diario Tropezón el 3 de junio de 2020

En entrevista con Tropezón, Marco Kremerman, de Fundación Sol, habló sobre el complejo panorama para “llegar a fin de mes” y de qué forma se debería abordar este tema.

Publicado en Diario Tropezón el 3 de junio de 2020.

Pudahuel y Cerro Navia, 03 de junio 2020. No hay duda de que uno de los aspectos estrechamente relacionados con la pandemia ha sido la crisis económica, la cual ha golpeado a muchas familias de Pudahuel y Cerro Navia, principalmente a aquellas que carecen de ingresos formales.

En ese sentido, uno de los desafíos para los hogares ha sido, además de conseguir algún tipo de ingreso o beneficio estatal, la administración de esos recursos de tal forma que “rindan” lo más posible para cubrir las necesidades, al menos, básicas. Pero, ¿se le puede exigir eso a una familia que arrastraba desde hace años una situación económica compleja?

Diario Tropezón conversó con Marco Kremerman, economista e investigador de Fundación Sol, para profundizar sobre este tema y qué se debería tomar en cuenta a la hora de reflexionar sobre la microeconomía que se mueve en los hogares de comunas como Pudahuel y Cerro Navia.

¿Cómo evaluarías en términos generales la situación de crisis económica doméstica?

Hoy la mitad de los trabajadores en Chile gana menos de $400.000, hay 9 millones de personas en la fuerza laboral ocupada, pero 11 millones y medio endeudadas, de las cuales casi 5 millones están morosas, es decir, no pueden pagar las deudas que han contraído y esto se amplifica en aquellas comunas donde hay más hogares vulnerados, más que vulnerables.

Se habla mucho de “vulnerables” y tú lo corriges como “vulnerados”, ¿podrías desarrollarlo?

Es porque sus condiciones laborales son aún más paupérrimas, dependen, en mayor proporción, de ingresos informales, están más endeudados, comunas como la de Cerro Navia concentra los mayores índices de morosidad entre los mayores de 18 años en Chile con cifras que superan el 45% de los habitantes. Esto es un panorama que genera un alto nivel de tensión porque es precariedad sobre precariedad.

En condiciones normales, los expertos suelen recomendar prácticas de ahorro, planificar un presupuesto, buscar educación financiera, entre otras cosas, pero en este contexto son conceptos que parecen bastante difíciles de aplicar, ¿qué se puede recomendar, aun así?

Sí, es difícil. Lo que está pasando no es culpa de las personas, ni que estén endeudadas ni lo que estamos viviendo. Aquí la sociedad se ha ido configurando con estas precariedades, por lo tanto, esos concejos que se centran en la responsabilidad de las personas, que “tienen que gastar en las cosas que necesitan” y no en aquellas supuestamente “superficiales”, están alejadas de la realidad.

Lo único que se podría decir es que se tenga cuidado con los préstamos ilegales. Suelen haber bandas detrás con intereses fuera de regla y pueden acarrear a situaciones de índole peligrosa.

Otra cosa son las instancias comunitarias que puedan existir. Se ha fomentado la individualidad por parte de las estructuras y las autoridades y ojalá esto sea un momento para coordinarse y generar acciones donde las personas se ayuden entre ellas, como las ollas comunes, las compras colectivas ojalá en los almacenes de los mismos barrios. Cosas que permiten hacer rendir un poco más el dinero.

¿Qué pasa con la responsabilidad del Estado?

Efectivamente, es el Estado el que se tiene que encargar del resto y tiene que asegurar la protección de los hogares cuando les exige que hagan cuarentena. Las rentas básicas de emergencia deben ser montos suficientes. Pedirles más a los hogares es un exceso. Son los hogares precarizados los que efectivamente están pagando los costos de esta crisis.

¿Qué debería venir después?

Sería ideal que las estructuras colectivas, una vez que pase la pandemia, se queden. Finalmente, las grandes cadenas, las grandes empresas han despedido trabajadores velando por sus intereses, y son las organizaciones barriales las que permiten resolver los problemas colectivos.