Fundación Sol y la necesidad de reconocer el trabajo doméstico: «No es amor, es trabajo no pagado»
Publicado en El Soberano el 2 de octubre de 2020

Conversamos con Valentina Doniez, investigadora de la Fundación Sol, se refiere a la importancia de reconocer el trabajo reproductivo y doméstico, y cómo se llevará a cabo esta discusión en una posible reforma constitucional.

Publicado en El Soberano el 2 de octubre de 2020.
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¿Qué se debe hacer desde el ámbito político-social para que exista un reconocimiento del trabajo reproductivo y doméstico? 

-Desde un plano general y reconociendo que se trata de un ámbito de disputa que ha requerido décadas de activismo desde los feminismos, podrían citarse tres dimensiones que permiten avanzar hacia el reconocimiento del trabajo reproductivo y doméstico:

1. Podríamos identificar la necesidad de contar con herramientas validadas técnicamente que permitan observar su magnitud. Ahí existen, por ejemplo, distintos estudios que lo cuantifican en función del PIB (llegando a más de un 21% para Chile) y encuestas sobre el uso del tiempo que permiten ver las cargas diferenciadas por género.

2. Desde un plano histórico, es necesario romper con variables culturales como los estereotipos de género que han volcado este trabajo como una responsabilidad y labor fundamental de las mujeres, incluso fusionándose con aspectos emocionales. De ahí la frase «no es amor, es trabajo no pagado» que apunta a desnaturalizar una serie de tareas del hogar que aparecen como propias de las mujeres. Esto también amerita considerar que la seguridad social y otras políticas públicas no estén centradas únicamente en el trabajo asalariado.

3. Cuestionamientos al esquema laboral más amplio que nos rige, con su alta carga horaria y la fijación de salarios en función de una supuesta productividad de mercado. En ese contexto de alta exigencia y desvalorización de los trabajos de servicios y cuidados no es viable promover políticas de «corresponsabilidad» efectivas y se condena a mujeres y otros grupos oprimidos a laborar en espacios de baja remuneración que no posibilitan la reproducción de una vida digna. De esta forma, para reconocer el trabajo reproductivo y doméstico hay que hacer una crítica global al lugar que se le ha asignado en nuestra sociedad.

¿Es posible incorporar estos temas en la constitución? ¿Cuál es la importancia de incorporar este ámbito? 

-Dentro de una discusión constitucional podría ser interesante posicionar un concepto ampliado de trabajo, es decir, en sus ámbitos de mercado y fuera de éste, y el derecho a una remuneración digna que permita efectivamente la reproducción de la vida. Además, debería discutirse un derecho social a los cuidados como una función social esencial.



Valentina Doniez de Fundación SOL