El corralito legal de las AFP para los grandes grupos económicos
Publicado en El Desconcierto el 3 de mayo de 2020

Es urgente utilizar los fondos de pensiones, para pagar pensiones suficientes. Que los grandes grupos económicos compitan en el mercado que tanto defienden para obtener los resultados que esperan, pero que liberen el uso del ahorro más grande de Chile, el que pertenece a millones de hogares que hoy deben hacer la “bicicleta financiera” o conseguir préstamos en los mismos bancos o retail, que controlan los grandes grupos, los mismos que a la menor complicación, no dudan en defender su ganancia, ya sea suspendiendo la relación laboral, financiando a parlamentarios y partidos, movimientos reaccionarios o centros de estudio.


Publicado en El Desconcierto el 3 de mayo de 2020.
Por Recaredo Gálvez, investigador de la Fundación SOL.

En Fundación SOL realizamos un nuevo estudio llamado, “AFP para quién, dónde se invierten los fondos de pensiones en Chile”, en el que se detallan las inversiones realizadas por las AFP en los grandes grupos económicos que operan en Chile, tanto nacionales como extranjeros. La investigación analizó el destino de más de US$102.240 millones, equivalentes al 52,4% del total de los fondos de pensiones, invertidos en instituciones que operan en el país.

En un contexto de crisis sanitaria, política, económica y social, hablar de los ahorros previsionales se ha vuelto una obligación. Hace menos de un año, las Cortes de Apelación del país daban cuenta de cómo personas jubiladas o por jubilar querían acceder a una parte o a todos sus ahorros. Con esto, se consagraba el corralito legal con los ahorros de millones de trabajadores y trabajadoras. Durante casi 40 años se les ha dicho que estos ahorros son de su propiedad, es más, se les ha dicho que, con esos ahorros, son dueños de “una partecita de las grandes compañías que operan en Chile”. No obstante, la respuesta judicial fue un no rotundo al retiro de fondos.

La inversión del ahorro previsional en las empresas de los grandes grupos económicos, así como en el Estado y el extranjero, ha traído rentabilidades históricas a los fondos de pensiones. Pero dos cosas son ciertas a partir de esto; primero, las rentabilidades vienen a la baja desde hace décadas y segundo, ni siquiera una rentabilidad excepcional en el mercado, ha logrado garantizar una pensión suficiente a personas que cotizaron casi toda su carrera.

Así las cosas, este modelo previsional deja dos grandes ganadores. Por un lado, las AFP, que en el año 2019 aumentaron sus utilidades en un 59% respecto al año 2018 llevando gran parte de las ganancias a las compañías extranjeras que son sus propietarias y, por otro, los grandes grupos económicos que operan en Chile, los cuales reciben financiamiento fresco desde los fondos de pensiones de los trabajadores y trabajadoras.

El grupo económico de capitales nacionales que recibe la mayor inversión desde los fondos de pensiones es el grupo Luksic, el que a través de ocho empresas percibe más de US$7.877 millones. Para que se haga una idea, con esos activos se podrían construir 34 hospitales complejos. Es más, estas inversiones son equivalentes al 78% del total de recursos que el gobierno de Piñera había propuesto invertir en la red de salud pública durante sus 4 años de gobierno.

Los activos están tan concentrados que, en tan solo 30 grupos económicos de matriz nacional, se invierten US$43.170 millones, los que equivalen a un 22,3% del total de activos del fondo de pensiones. Con esto se podrían construir 187 hospitales de más de 100 mil metros cuadrados. O se podrían mejorar sustancialmente las actuales pensiones que es para lo que habitualmente se utilizan las cotizaciones previsionales.

Que otros grupos como; Ponce Lerou, Angelini, Matte e incluso Penta, sigan recibiendo inversiones desde los fondos de pensiones, implica necesariamente que la mayoría de las personas que jubilan se enfrenten a la miseria. Esto, dado que los intereses y recursos de estos grupos se movilizan para evitar que se generen transformaciones que mermen sus privilegios, en este caso, podríamos hablar de sustituir el actual sistema de AFP, donde los fondos de pensiones se invierten en estos grandes grupos, por un sistema de reparto o beneficio definido, donde los fondos se utilizan para pagar pensiones suficientes.

Mantener el sistema de AFP, condena a la gran mayoría a vivir con fuertes limitaciones y problemas en la vejez. Los datos demuestran que el ahorro individual es insuficiente para financiar pensiones siquiera al nivel del salario mínimo. El 90% de las mujeres que está pronta a jubilar tienen en su cuenta individual de AFP menos de $50 millones, con eso, su primera pensión por retiro programado será menor a $199.000.

En poco tiempo las AFP cumplirán 40 años de operación, sin ser capaces de garantizar pensiones sobre el sueldo mínimo para las personas que cotizaron entre 30 y 35 años, es decir una carrera completa. La mitad de estas personas, al mes de febrero de 2020, recibió su primera pensión de vejez autofinanciada por un monto menor a $266.420. Un monto como ese, luego de décadas de contribución y capitalización, demuestra que de nada sirven las inversiones en los grandes grupos económicos que controlan las instituciones donde se invierte.

Es urgente utilizar los fondos de pensiones, para pagar pensiones suficientes. Que los grandes grupos económicos compitan en el mercado que tanto defienden para obtener los resultados que esperan, pero que liberen el uso del ahorro más grande de Chile, el que pertenece a millones de hogares que hoy deben hacer la “bicicleta financiera” o conseguir préstamos en los mismos bancos o retail, que controlan los grandes grupos, los mismos que a la menor complicación, no dudan en defender su ganancia, ya sea suspendiendo la relación laboral, financiando a parlamentarios y partidos, movimientos reaccionarios o centros de estudio.

El Chile de los grandes grupos económicos es el que se encuentra en crisis y lo seguirá estando mientras no sean dados pasos decididos hacia cambios estructurales, como la derogación del Decreto de Ley N° 3.500 y el diseño de una normativa que garantice la transición desde el actual sistema de cuentas de capitalización individual a un sistema de beneficio definido, que esté basado en el reparto contributivo solidario, tal como se estructuran los cimientos de los sistemas previsionales en el 95% de los países del mundo, donde hoy, en plena crisis sanitaria, la población jubilada no está teniendo que recurrir a tribunales para rescatar el ahorro previsional de toda una vida, sino que recibe una pensión suficiente, garantizada según lo que contribuyó al sistema.