Chile: el agravamiento de la pandemia suma leña a un fuego social nunca extinto
Publicado en ambito.com el 22 de mayo de 2020

Denuncian que el Gobierno de Piñera llega tarde y mal a los reclamos. La prometida reforma de la Constitución pinochetista, en veremos. Del aislamiento light al rígido.

Publicado en ambito.com el 22 de mayo de 2020.
Por María Emilia Rebollo.

A no ser por alguna marcha menor o cacerolazos, las protestas que comenzaron el 18 de octubre del año pasado y desde entonces se superaron cada día en número desaparecieron de la primeras planas en Chile. La Plaza Italia, rebautizada Dignidad por los manifestantes, quedó de repente vacía de su nuevo himno, “El baile de los pobres”, de los abrazos otrora impensados entre los hinchas de Colo Colo y la Universidad de Chile, de las lesiones en los ojos y de la represión hasta la muerte. Hoy, a más de dos meses de declarado el estado de excepción, la posibilidad de celebrar un plebiscito constitucional, la promesa política que sedujo a la calle en el momento de mayor fragor, se aleja en la medida en que el número de infectados y muertos por Covid-19 se incrementa.

“La recesión económica va a ser tan grande, que esto es un tema que quizás se va a volver a discutir”, dijo Sebastián Piñera a CNN tras la suspensión de la votación, originalmente programada para el 26 de abril, y por ahora pospuesta para el 25 de octubre. Tras sus declaraciones, solo un puñado de jóvenes respondió a la convocatoria a una marcha en el centro de la capital. Inesperadamente, las masas obedecieron las órdenes de quedarse en casa.

No fue esa la primera vez que el mandatario desafió a las multitudes. En plena cuarentena, aprovechó la plaza en reposo para fotografiarse, como un conquistador, a los pies de la estatua del general Baquedano. “No cometí ningún delito, nadie es dueño de la Plaza Italia”, se justificó después.

Tampoco hubo un levantamiento cuando el Gobierno sacó a los militares a la calle -como lo hizo durante las protestas- al decretar en marzo el estado de excepción como medida de contingencia contra la pandemia. “Las Fuerzas Armadas cumplen con el control del toque de queda, por lo tanto juegan un rol de resguardo del orden y no son resistidas. Siempre, en situaciones como esta, en el eje seguridad-libertad, la gente va a optar por la seguridad”, afirmó Marco Moreno, doctor en Ciencias Políticas, en diálogo con Ámbito Financiero.

¿Pero puede un despertar ciudadano tan intenso ser sofocado durante dos meses? Con 57.581 mil contagiados y 589 muertos hasta ayer, Piñera no vive ninguna tregua: la emergencia sanitaria exhibe las carencias que se han denunciado. El impacto de la pandemia en Chile, lejos de hacer olvidar los motivos que impulsaron a la gente a paralizar el país, confirmó que las demandas ciudadanas son justificadas.

“Podría leerse que el Gobierno ganó tiempo con la crisis, pero no es correcto decir que los reclamos quedaron congelados”, le dijo Valentina Doniez, antropóloga e investigadora de la Fundación Sol, a este diario.

A mediados de esta semana volvieron los disturbios en la periferia de Santiago cuando la explosión de contagios motivó el abandono de la política de aislamiento focalizado y la abrupta imposición de una cuarentena total que dejó sin recursos para sobrevivir a los sectores más vulnerables. Los vecinos afirmaban sentir “hambre”. “Quizás durante estos meses (los reclamos) no fueron tan preponderantes, pero ahora es posible ver cómo en los barrios pobres se alzan de nuevo barricadas, cacerolazos y protestas porque las condiciones no están dadas para una cuarentena estricta”, agregó Doniez. “Y lo más crudo está por venir en el invierno. Sin condiciones de vida dignas, el estallido social va a emerger nuevamente”, apostó.

¿Piñera está haciendo todo lo posible para evitar ese escenario? “Las medidas han sido parciales, por etapas y siempre llegando tarde y con montos mínimos”, remarcó Doniez.

La posibilidad de que las protestas sociales vuelvan a crecer no es un tema de discusión exclusivo de los sectores que las promueven; la posibilidad causa desvelo en los pasillos de La Moneda.

“La crisis económica perfectamente podría reavivar el estallido social, y con más fuerza”, afirmó Mario Desbordes, residente del partido de Gobierno, Renovación Nacional, a Teletrece. “Se van a agudizar las demandas, porque se van a acrecentar las molestias”, admitió.

Aunque la plaza no esté colmada y ya no regale fotos épicas, la fuerza no desapareció. “Los chilenos buscaron formas distintas de expresar su molestia, por ejemplo, a través del activismo en las redes sociales o acciones de protesta como la reciente proyección de la palabra ‘hambre’ en uno de los edificios más emblemáticos de Santiago”, dijo Alex Araya, Consejero Metropolitano del Colegio de Periodistas de Chile, a Ámbito Financiero.

La intervención realizada por Delight Lab, una agrupación artística que ya ha utilizado este tipo de recursos durante las movilizaciones populares, fue inmediatamente censurada por desconocidos que taparon el mensaje iluminando con luces blancas la pared. Pero no, el sol no se tapa con una mano, y el gigante no está dormido, sino al acecho.

CENSURA. Un movimiento artístico proyectó esta semana la palabra “hambre” en uno de los edificios de Santiago. Pero instantes después, desconocidos enviaron camiones con faroles para iluminar la pared y tapar el mensaje. Aunque nadie se adjudicó la contraofensiva, llamaron la atención los comentarios del diputado Diego Schalper, de la oficialista Renovación Nacional, quien llamó a la Fiscalía a “investigar y perseguir” a los autores.