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En Chile se gana la mitad de lo que se necesita para salir de la pobreza

Nota publicada en Diario Clever el 23 de julio de 2018

El estudio Mini Salario Mínimo: “El salario mínimo en Chile en perspectiva comparada”, de la Fundación SOL, presenta un panorama comparado del salario mínimo chileno en relación a Latinoamérica, los países de la OCDE y la Unión Europea.

Luego de una serie de modestos aumentos semestrales pactados en el gobierno de la presidenta Bachelet, nuevamente se espera la propuesta del Ejecutivo para reajustar el Salario Mínimo, cuyo valor actual es de 276.000 brutos y rige desde el 1 de enero de 2018.

La investigación revela que al observar los países OCDE cuando tenían el mismo PIB per cápita que hoy tiene Chile, su salario mínimo era en promedio un 70% más alto que el mínimo nacional.

El estudio también se centra en la suficiencia del salario mínimo para cubrir las necesidades básicas de los trabajadores y sus familias. La investigación revela que el actual sueldo mínimo de $276.000 se encuentra por debajo de la línea de la pobreza para un hogar promedio de cuatro personas, la cual a junio de 2018, llega a $422.767.

Chile tiene prácticamente el mismo PIB per cápita que Croacia, pero el salario mínimo croata es casi un 50% más alto que el chileno. Cuando Holanda, en 1983, alcanzó el PIB per cápita en dólares comparables que hoy tiene Chile, su Salario Mínimo era 3,6 veces mayor que el que hoy tiene Chile.

Cuando en 1965, Estados Unidos, alcanzó el PIB per cápita en dólares comparables que hoy tiene Chile, su Salario Mínimo era 3,1 veces mayor que el que hoy tiene Chile. En el caso de Portugal, esta convergencia se da en el año 2004 y su Salario Mínimo fue un 20% mayor al que hoy tiene Chile.

Por ello, es importante recordar, que el concepto de salario mínimo nace a comienzos del siglo XX con el objetivo de contrarrestar parte de la explotación a los trabajadores que se observaba en muchas industrias del planeta. La Organización Internacional del Trabajo (OIT) va a ser el ente encargado de formalizar y establecer límites mínimos y obligatorios al nivel de salarios.

En Chile, se concordó que a partir de 1992 y los años siguientes, el sueldo mínimo se establecería sobre la base y en proporción a la suma de la inflación acumulada o esperada y el incremento de la productividad de la fuerza de trabajo. Desde el año 1995, se adicionó un factor de equidad, lo cual se vio reflejado en el reajuste que se hizo entre 1998 y 2000, con un aumento anual real promedio de 7,6%. No obstante, después de este aumento pactado a 3 años, nunca más se volvió a considerar sustancialmente el factor de equidad y el reajuste real promedio se situó en torno al 2%.

De acuerdo a los datos entregados por la última Encuesta de Presupuestos Familiares, el 50% de los hogares chilenos de menores ingresos reporta un gasto mensual menor a $810.315, lo cual indica que el valor actual del Salario Mínimo se encuentra muy distante de los estándares efectivos que los hogares chilenos de menores ingresos necesitan para reproducirse cotidianamente, impulsando elevados niveles de endeudamiento y obligando a la mayoría de los adultos a trabajar remuneradamente para llegar a fin de mes, generando nocivas repercusiones a nivel familiar y social