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Gonzalo Durán: “La subcontratación es un mecanismo que divide a los trabajadores”

Publicado el 18 de julio de 2017 en Revista Nueva Minería y Energía

Realizando un análisis del escenario minero en materia laboral y tributaria, el economista Gonzalo Durán advierte la creciente tendencia que han tenido los conflictos en el sector, lo que, a su juicio, es sinónimo de una mayor toma de conciencia por parte de los trabajadores.

Camila Morales
Revista Nueva Minería y Energía

Definido como un centro de referencia para cuestiones de trabajo, sindicalismo y educación, Fundación Sol nació en 2008 como una organización que también se planteaba “discutir las verdades instaladas que sostienen al modelo económico actual”, de la mano de un grupo de profesionales dispuestos a incidir en el debate público. Gonzalo Durán es uno de ellos.

Autor de una serie de investigaciones sobre temas relativos al salario, desigualdad, sindicalismo y negociación colectiva, este economista ha seguido de cerca los últimos hechos ocurridos en la minería nacional en materia laboral.

Pese a que actualmente se encuentra realizando estudios de postgrado en Alemania, Gonzalo Durán no ha querido quedar fuera de la discusión, y en entrevista con Revista Nueva Minería y Energía, da a conocer su opinión sobre el nuevo escenario laboral que hoy vive la actividad minera.

¿Cree que el gobierno y/o el sector privado le han otorgado un espacio adecuado a los trabajadores mineros en la toma de decisiones del sector?

No ha sido así. Los trabajadores mineros han debido enfrentar y resistir una progresiva erosión en sus estándares de trabajo y de vida. Una muestra de ello es el aumento sostenido que ha tenido el trabajo en régimen de subcontrato en faenas mineras. Mientras en el año 1985, un 5% de los trabajadores mineros se vinculaba a empresas contratistas, hoy dicha relación supera el 70%, según datos de Sernageomin.

En segundo lugar, la minería es una actividad económica cuyos frutos han recaído principalmente en las empresas transnacionales que hoy controlan la actividad. Así, el llamado “sueldo de Chile” hoy tiene un peso sustantivamente menor al que tuvo en años anteriores, fundamentalmente porque la política nacional minera ha operado en la línea de atraer inversionistas y no en fomentar el desarrollo industrial vinculado al sector y más allá.

Si miramos la distribución funcional de los ingresos mineros, los datos del Banco Central sugieren que menos del 15% de los ingresos de la minería se destinan a pagar sueldos. Todos estos resultados dan cuenta que los intereses de los trabajadores no han estado en la política estructural de desarrollo minero de Chile.

¿Cuál es su diagnóstico sobre el desarrollo que ha tenido la actividad minera en el país en las últimas décadas?

A 45 años de la nacionalización del cobre, con el 70% de la producción en manos de privados fundamentalmente, empresas extranjeras y con un royalty que representa menos de 1,5% de la recaudación de impuestos en Chile, el diagnóstico no es positivo.

Hoy los chilenos asistimos a una forma de despojo en relación al cobre, que es entregado a un costo muy bajo a inversionistas extranjeros. Lo que hay entonces es un problema de visión de desarrollo país. La vía que se adopta en Chile desde la dictadura y consolidada con los gobiernos post 80’, no apunta al bienestar nacional.

Trabajadores

¿Qué le parece la decisión que tomó el Sindicato N°1 de Minera Escondida al solicitar la activación del artículo 369 del Código del Trabajo en el marco de la huelga que mantuvieron?

Tras una intensa movilización en donde el empleador mostró su intransigencia en cuanto a ceder espacio en la fijación de su propia tasa de ganancia empresarial, el sindicato hizo lo esperable para asegurar el piso de los actuales beneficios que estaban en riesgo. El sindicato contó en todo momento con el respaldo mayoritario de la asamblea, y eso, en términos de democracia y fortaleza sindical, legitima las decisiones que se tomaron.

Técnicamente, también puede resultar positivo dado que los resultados económicos de Escondida han cambiado de tendencia y aislando la detención operacional relacionada con la huelga, para cuando se reanude la negociación, la compañía tendrá una posición financiera aún más sólida a la que tenía al momento de la huelga, lo que es positivo para los trabajadores.

¿De qué manera esta movilización podría impactar en otras negociaciones mineras que se lleven a cabo en el corto plazo?

Hay un efecto faro. El principal sindicato de la minería privada chilena aun cuando tenía un importante fondo de reserva para la huelga, optó por el artículo 369 y con ello aplazó la negociación. El efecto faro, en tanto señal que ilumina al sector de la minería, puede ser en dos direcciones.

La primera, la que quieren las empresas, que es evidenciar un nuevo trato, que apunta a bonos más bajos a los históricamente conseguidos por la gran minería. La segunda, la que observa el movimiento sindical minero, es la necesidad de aumentar los niveles de articulación entre sindicatos a efecto de negociar articuladamente, en niveles que vayan más allá de la simple negociación en la empresa.

Algunos economistas señalan que las negociaciones colectivas provocarán una mayor conflictividad en el sector y una mayor volatilidad del cobre. ¿Comparte esta opinión?

Los niveles de conflictividad están subiendo y eso demuestra una mayor toma de conciencia por parte de los trabajadores y una intransigencia por el lado de las empresas. Chile, al tener una posición estratégica en la producción mundial de metal rojo, puede alterar la oferta y con ello los precios internacionales. Las huelgas sí pueden afectar los precios del cobre, pero a favor: puede subirlos. Eso fue lo que sucedió en el conflicto con Escondida.

A su juicio, ¿qué lecciones dejan las movilizaciones sindicales que ha vivido la industria minera, como la que protagonizó el Sindicato N°1 de Escondida?

Hay un debate que es estructural y de fondo: la propiedad sobre los recursos naturales no renovables. En esa discusión, los trabajadores de las empresas y el Estado son actores fundamentales. Hoy, las empresas mineras aportan por concepto de royalty menos del 1,5% de la recaudación fiscal de Chile.

La minería como sector estratégico, debiera ser el primer sector del país en adoptar un esquema de negociación colectiva por área de actividad económica y en cascada. Este mecanismo permite distribuir de mejor manera los ingresos que se generan en la minería.

Reforma Laboral

¿Qué le parece las nuevas medidas que trae consigo la Reforma Laboral en materia sindical?

El diagnóstico general es que fue una mala reforma laboral, pues no se hizo cargo de elementos centrales que debilitan la organización de los trabajadores. No hubo discusión alguna relacionada a la negociación colectiva más allá de la empresa, y se mantuvo la filosofía de una huelga que no paraliza.

Relacionado con lo primero, cabe apuntar que hoy en día los países más igualitarios y también con mayor productividad laboral, son también países en donde existe negociación colectiva más allá de la empresa. Hay estudios que sugieren que no es excusa ni argumento poner consideraciones como la productividad al momento de negar el espacio a la negociación colectiva.

En lo relacionado a la huelga que no paraliza, la reforma introduce la idea de los Servicios Mínimos y su leitmotiv es brindarle un espacio de producción mínimo garantizado a las empresas que están en huelga. Obviamente, desde el punto de vista de los trabajadores eso no puede considerarse una victoria, en tanto se consolida el principio de una huelga que no paraliza la producción.

Si observamos la minería, los trabajadores ganan en la fijación del piso de negociación, pero también hay elementos donde se flexibiliza aún más el proceso, por ejemplo, en la facultad de detener un conflicto minero, que ahora estará en manos de los tribunales locales de trabajo.

¿Considera que esta reforma modificará el escenario laboral de manera sustancial en actividades con horarios de trabajo y salarios especiales como el sector minero?

La figura de los equipos de emergencia en caso de huelga en la gran minería ya existía desde antes de la reforma, por lo tanto, no habrá una innovación mayor en ese aspecto. Por el lado de los pactos de adaptabilidad, sí podría haber efectos en el sistema de turnos móviles con los que trabaja la industria minera.

Con la reforma se abre espacio para que ciertos segmentos de trabajadores mineros que no estaban afectos al sistema de turnos especiales, ahora sí puedan estarlo. Es decir, se podría extender el sistema de turnos múltiples a la totalidad del proceso productivo.

Subcontratación

¿Qué diagnóstico hace de la subcontratación en minería? ¿Cuáles son las principales dificultades y/o virtudes que identifica en esta modalidad laboral?

La subcontratación en general y en la minería en particular ha impulsado una desafección del trabajador de su relación laboral clásica. Los efectos son múltiples: propicia menores estándares de trabajo, desarticula la acción colectiva sindical y con ello reduce significativamente los efectos de la misma. La subcontratación es un mecanismo que divide a los trabajadores, segmentando los campamentos mineros.

Entonces, ¿qué buscan las empresas al masificar la subcontratación en la minería?

La subcontratación es una forma de flexibilidad laboral cuyo objetivo principal en la minería ha sido desmovilizar a los trabajadores del sector, restándole fuerza en la acción unitaria, ante la imposibilidad de negociar colectivamente por área de actividad económica.

Frente a eso, no es extraño ver como conforme aumentó el peso de los contratistas mineros, también crecen las rentabilidades mineras. La flexibilidad que se busca con la subcontratación es para optimizar los márgenes de utilidad, disminuyendo aún más la participación de los trabajadores.